Calidoscopio

 

La leche es el principal ingrediente del que se componen los quesos. Hemos visto en anteriores posts que la especie animal determina la las características de la leche, pero la alimentación que tengan estos animales de los será fundamental en la leche a nivel organoléptico, nutricional, microbiológico, el rendimiento quesero, etc.

 

Desde hace 11.000 años antes de Cristo, el hombre cría animales para tener una fuente constante de carne, pieles, y leche. De esta forma además de protegerse del frío, podemos obtener gran parte de los nutrientes esenciales que necesitamos para vivir.

 

Los animales que presentaban mayores ventajas fueron los hervívoros, y dentro de estos los rumiantes, ya que, además de no ser peligrosos e incluir en su dieta plantas que de las que el hombre no se alimentaba, podían comer rápido y mucho, y después rumiarla.


Si hay algún refrán que tenga sustento en la realidad ese es el que dice que “De lo que se come se cría”. Cuanto mejor sea la alimentación que lleve el animal, mayor será la calidad de su leche.

 

Podemos establecer a grandes rasgos, tres maneras de alimentar a un animal. Por un lado los pastos y forrajes, por otro los ensilados, y por último los piensos compuestos.

 

Adjuntamos un documento donde se detalla el proceso digestivo de un rumiante, en este caso de la Vaca.

 

 

PASTOS Y FORRAJES

Si lo que el ganadero busca obtener de su rebaño la mejor leche posible, tendrá que intentar que sus animales pasten en libertad o semilibertad todos los días del año que la meteorología lo permita. En Francia, algunas Denominaciones de Origen exigen un número mínimo de días de pasto en libertad para poder elaborar un determinado queso artesano.

 

Además, las razas autóctonas tienen un aparato digestivo preparado para digerir mejor la vegetación de la zona y suelen producir una leche de muy alta calidad. Muchas veces las razas autóctonas no son todo lo productivas que se deseara, por lo que se utilizan razas que combinen una alta capacidad de adaptación al medio, con un nivel de productividad más alto.

 

Además de los pastos, los forrajes son un alimento de calidad necesario para conseguir una correcta alimentación de los animales. Son las partes vegetativas de las gramíneas o de las leguminosas que contienen una alta proporción de fibra. Forrajes de buena calidad, suministrados en raciones balanceadas, proveen de muchas de las proteínas y energía necesarias para la producción de leche.

 

 Ovejas pastando en libertad

 

ENSILADOS

Tanto la hierba como los forrajes pueden estar ensilados. De esta forma se consigue conservar el alimento de los animales manteniendo gran parte de las cualidades nutritivas de los pastos y forrajes originales.

 

Para conseguir un ensilado de calidad es necesario una inversión importante y altos conocimientos sobre el tema. Si no se hace como es debido, puden aparecer en casos extremos problemas de una excesiva presencia de bacterias butíricas, que son responsables de malos sabores en los quesos suaves y de la hinchazón y el estallido de los quesos de pasta prensada y cocida.

 

Forrajes naturales

 

 

PIENSOS

El pienso es un alimento seco elaborado por el hombre, que contiene, en su forma natural, deshidratada, o procesada, los nutrientes que el animal necesita para vivir.

 

El pienso en sí mismo no tiene por qué ser algo malo o que se asocie con alimentación deficitaria en nutrientes, ya que puede estar compuesto únicamente de grano molido de trigo, maíz, habas, guistantes…Aunque, como con cualquier otro alimento procesado por el hombre, tendremos que conocer el origen del producto, y su composición, ya que muchas veces son otros componentes añadidos los que pueden resultar poco positivos en el desarrollo del animal y de su leche.

 

Lo que sí que es fundamental es no limitar la alimentación a piensos. Es necesario al menos combinarlos con pastos, forrajes o ensilados, ya que los animales necesitan alimentos con fibra en su dieta que favorezcan el rumie y haya un equilibrio bacteriano en su aparato digestivo. 


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